La posada del peine es un edificio que me encanta y tiene una leyenda muy curiosa. Se decía que la habitación 126 tenía una puerta secreta que daba a unas escaleras por las que el morador circunstancial podía huir sabe Díos de qué. Era el único establecimiento que disponía de un peine en cada habitación para que los huéspedes se pudieran acicalar convenientemente. Eso sí, atado con una cuerda a la pared, para que no se lo llevaran.
Otros edificios y fachadas que me molan.






Muy bonito tu blog, felicidades.